la protección del menor

En caso de separación conyugal o divorcio, es habitual que las partes mantengan conflictos entorno a la custodia de los menores. En una enorme cantidad de casos, esta lucha es consecuencia de los diferentes conflictos de intereses, diríase intereses de poder, por lo que es habitual que la decisión última se tome en el ámbito judicial.

Llegados a este punto, lo importante no son las partes en conflicto, sino el menor o los menores. En sí, el paso por un proceso de separación no amistoso puede conllevar conflictividad, en algunos casos grave, y los hijos son las víctimas.

Siendo víctimas y objeto de controversia, la primera medida será proteger la integridad tanto física como psicológica de los menores. El paso por un proceso pericial debe ser lo más discreto posible, al objeto de no crear o agravar daños, si estos ya se hubieran producido.

En todo caso, tanto para el psicólogo como para el juzgador, el objeto de interés en la pericia no van a ser en sí las partes en conflicto, sino los menores.