El rendimiento de la empresa es más que la suma del rendimiento de todos sus trabajadores. Un buen clima laboral conduce a un buen rendimiento, mediado por una elevada motivación.

La motivación es, posiblemente, el factor con más peso en el éxito de la empresa. Es posible que piense que esto no es cierto, pues existen numerosas organizaciones en las que la fuerza de trabajo, de ventas, o sus directivos no obtienen más gratificación que muchas horas trabajadas al día a cambio de un salario escaso, y no en pocas ocasiones, miserable.

Al fin y al cabo, el secreto podría estar en producir mucho y a muy bajo precio. Es posible que sea así, pero en todo caso, no existe ninguna empresa que destaque por su flexibilidad y capacidad de adaptación y a la vez, que mantenga a sus trabajadores en un régimen de pre-esclavitud. Aunque existen empresas, y desgraciadamente muchas, que sacrifican a su capital humano en pro de una reducción significativa de costes, a largo plazo, el coste de este tipo de decisiones es enorme, y no es adaptativo si la empresa pretende perdurar en el tiempo.

La satisfacción del trabajador, el sentirse identificado con la organización, es un valor real, no solamente un producto de márketing. El clima laboral, o si lo prefiere, la salud de las relaciones en el trabajo, es el termómetro de la salud de la empresa.