cómo se interviene en los problemas de adicciones

 

 

El consumo abusivo de sustancias plantea graves problemas sociales y económicos. Puede ser la antesala de la ruina tanto económica como vital de la familia, la persona, abarcando y afectando a toda la sociedad. Aún existe cierta permisividad con las llamadas "drogas legales", pero por ello no menos catastróficas. La intervención debe ser multidisciplinar, implicando a diferentes tipos profesionales y por supuesto, a las personas cercanas (familiares, amigos) al afectado/a

 

Existe cierta tendencia a considerar a las personas adictas como enfermos. Este argumento no tiene sentido ni científicamente se puede sostener. La persona adicta padece un trastorno relacionado con el uso y abuso de sustancias, pero no está enferma, en el sentido que se le debe dar a la palabra enfermedad. Es una persona que usa la droga para conseguir un fin, ya sea una meta apetitiva (divertirse, por ejemplo) o evitativa (no tener síntomas negativos en abstinencia, evadirse, etc) por tanto, es una conducta aprendida, no una enfermedad crónica. Obviamente, lo que sí va a producir la adicción, directa o indirectamente, son determinadas enfermedades, así como trastornos psicológicos, que por otro lado, también pueden participar el la causística de la adicción.
 

 

PROCESO DE INTERVENCIÓN:

1. EVALUACIÓN

Se evaluará: el grado de adicción, policonsumo, comorbilidad con trastornos psicológicos/psiquiátricos, entorno social y red de apoyo.

2. INTERVENCIÓN

Dependiendo del tipo de adicción y la función que cumple en el paciente, la intervención se basa tanto en modificar la conducta en relación al estilo de vida y otros elementos que conforman el ámbito de control de estímulos, como en el control positivo incidiendo en las fortalezas que presente el sujeto. La colaboración con personal médico puede ser de interés a efectos de proporcionar al paciente de aquellos fármacos que de forma temporal puedan ayudar a controlar la sintomatología.

Sobre el ingreso o internamiento del paciente, es importante resaltar que mientras el mismo disponga de suficiente red de apoyo (trabajo,estudios, familia, pareja, etc) no sería aconsejable en la inmensa mayor parte de los casos. El tratamiento ambulatorio puede ser tan eficaz o más que el mismo internamiento, puesto que la filosofía de trabajo es precisamente el control positivo de la conducta, no el control aversivo que caracteriza al ingreso. No obstante, puede haber casos que sí lo requieran, bien porque la persona no dispone del apoyo externo suficiente o bien porque su propia seguridad o la de los demás así lo requiere.

Las técnicas a emplear son el uso de psicofármacos e interdictores, junto con la instrucción en resolución de problemas, reestructuración cognitiva, habilidades sociales y control estimular, unido al estricto compromiso del paciente.

En caso de trastornos psicológicos comórbidos se emplearán técnicas específicas para ellos junto con las técnicas destinadas a resolver el problema del abuso o adicción

3. RETEST Y CONTROL

A medida que avanza la terapia y se van consiguiendo los diferentes objetivos, se procederá a efectuar medidas de control para operativizar y hacer visibles, de un modo empírico, los cambios.

3. FINALIZACIÓN DEL PROGRAMA

Una vez que la persona haya conseguido sus objetivos, se dará por finalizado el programa. A partir de este momento, se harán citas periódicas que se alargarán en el tiempo. Dichas citas de control serán mensuales, trimestrales y anuales, no siendo necesario acudir a consulta.

 

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