cómo se interviene en los problemas de tipo psicótico

 

La palabra más estigmatizada y estigmatizante entre los trastornos psiquiátricos o psicológicos es psicosis. Tiene connotaciones negativas, y resulta bastante incomprendida hasta por los mismos afectados. Desde el mismo modelo médico se ha pretendido que la psicosis podría responder a una tara, un defecto, o una falta de algo que la gente "normal" no tiene

 

Desde enfoques más actuales, la psicosis o las psicosis pertenecen a un grupo de trastornos caracterizados por una pérdida de contacto con la realidad. Se ha discutido y se discute sobre la verdadera naturaleza de dicha pérdida de realidad. A través del tratamiento con psicofármacos, se pretende una normalización de la vida que en la mayor parte de los casos es incompleta o no llega. Por esta razón, el abordaje de los problemas psicóticos desde el punto de vista psicológico cobra más importancia cada día.
 

 

PROCESO DE INTERVENCIÓN:

1. EVALUACIÓN

La evaluación de los problemas de tipo psicótico debe englobar toda la fenomenología subyacente al problema. Se ha demostrado que los recursos farmacológicos son insuficientes. Por otro lado, el carácter crónico que en muchos casos poseen este tipo de problemas hace que nos debamos replantear la misma valoración de los mismos. Ya no es suficiente con valorar cómo y cuándo el sujeto pierde su contacto con la realidad, ni la naturaleza de dicha pérdida. Resulta imprescindible valorar todas y cada una de las circunstancias que afectan a la vida del sujeto. Desde la propia sintomatología hasta el contexto en el que ésta se produce. En este sentido, la historia de vida resulta fundamental, así como la propia función que puede desempeñar el síntoma. Sin el apoyo de medidas cualitativas y cuantitativas obtenidas a lo largo del tiempo y con el análisis atento de las relaciones que subyacen a los procesos, no resulta posible un abordaje más allá de la contención del síntoma puntual

2. INTERVENCIÓN

Dependiendo de la afectación y la intensidad de la sintomatología, será necesario adoptar unas u otras medidas. Generalmente, las áreas sociales y afectivas están extremadamente afectadas. La restitución, cuanto más pronto mejor, de dichas áreas afectadas es imprescindible. Por otro lado, es de sobra conocido que el tiempo cuenta como factor en contra. Cuanto antes se detecten las conductas o síntomas disruptivos, y antes se intente modificar la pauta, más probabilidad tendremos de que la persona pueda llevar una vida autónoma y controlada. En este sentido es de especial interés aplicar pruebas psicométricas que tienen por objetivo la detección temprana, por ejemplo, el test esquizo-q u otras similares. En todo caso, resulta muy importante la superación del estigma, puesto que entre los factores que pueden desempeñar un papel importante en la cronificación de muchos procesos está precisamente el rol de enfermo que puede llegar a adoptar el propio sujeto.

La intervención con otros profesionales es importante. En muchos casos, el problema está tan anclado que es difícil dejar la medicación. Un objetivo de la terapia pues, será fomentar que el sujeto mantenga, aunque de un modo temporal, la prescripción de la medicación que tendrá por objeto "sujetar" la sintomatología más adversa.

Por último, es importante indicar que la intervención no se limita a la consulta. Debe implicar a familiares y resto de contexto socio-cultural. Algunos problemas de tipo psicótico, como los del espectro esquizofrénico, responden bien a terapias de tercera generación. La aceptación de determinada sintomatología, vivida como un componente aversivo del trastorno, puede mitigarse e incluso llegar a desaparecer cuando se vive de otro modo, comprendiendo su significado y viviéndola de un modo natural, llegando a crearse situaciones paradójicas entorno a ella.

3. RETEST Y CONTROL

A medida que avanza la terapia y se van consiguiendo los diferentes objetivos, se procederá a efectuar medidas de control para operativizar y hacer visibles, de un modo empírico, los cambios.

3. FINALIZACIÓN DEL PROGRAMA

Una vez que la persona haya conseguido sus objetivos, se dará por finalizado el programa. A partir de este momento, se harán citas periódicas que se alargarán en el tiempo. Dichas citas de control serán mensuales, trimestrales y anuales, no siendo necesario acudir a consulta.

 

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