cómo se interviene en los problemas SOMÁTICOS

 

Los problemas somáticos, realcionados frecuentemente con situaciones de estrés, ansiedad, nerviosismo, depresión y otras alteraciones del ánimo, constituyen un buen número de consultas en los servicios médicos de atención primaria. El abordaje psicológico de dichos trastornos es posible, y numerosas investigaciones las respaldan

 

Existen numerosas personas aquejadas de dolores musculares, dolores de espalda, migraña y cefalea. En el momento de la atención médica, es frecuente que los fármacos tengan eficacia parcial, en el caso de que la lleguen a tener. La intervención psicológica también suele ser de eficacia parcial, por lo que en muchos casos los pacientes se ven abocados a un ir i venir de consulta en consulta y de especialista en especialista, aumentando su ansiedad y disconfort. En todo caso, la intervención psicológica puede ayudar a sobrellevar el problema, pudiendo, en determinadas ocasiones, ser un elemento de inestimable valor. La Psicología de la Salud, en conjunción con el abordaje médico, puede aportar beneficios importantes para el paciente, aunque en muchos casos, como ya se ha comentado, ni los fármacos ni el tratamiento psicológico, hoy por hoy, puedan solucionar en su totalidad este tipo de problemáticas
 

 

PROCESO DE INTERVENCIÓN:

1. EVALUACIÓN

Se debe efectuar una minuciosa evaluación psicológica del paciente, investigando tanto las posibles causas psicológicas de la dolencia, muchas veces relacionadas con problemas de estrés y ansiedad, como las consecuencias derivadas del dolor. En este sentido, no solamente se evaluará la posible psicopatología o trastornos que son causa o son comórbidos, sino las áreas personales afectadas: actividad laboral, lúdica, descanso, cumplimiento de otras obligaciones, etc.

2. INTERVENCIÓN

La intervención psicológica en trastornos de tipo somático debe centrarse en la modificación de hábitos de vida, por un lado, y por otro, actuar, si el resultado de la evaluación así lo indica, sobre diferentes aspectos psicológicos que afectan a la persona. De este modo, si la tensión muscular produce dolor, el objetivo de la intervenció será reducir dicha tensión tanto a través de intervenciones a nivel cognitivo (expectativas, creencias, esquemas cognitivos, etc) como a nivel conductual (técnicas de relajación, empleo de sistemas de biofeedback para macximizar el control de la activación nerviosa).

En el caso de personas afectadas por fatiga crónica (Síndrome de Fatiga Crónica, Encefalomielitis miálgica o Síndrome de Fatiga Post-viral), o trastornos similares, la intervención se basa en la aplicación de un programa que incide tanto en la modificación de esquemas cognitivos como en la modificación del estilo de vida. De este modo, si la fatiga es producida por un exceso de actividad, la intervención tratará de reducirla. Al contrario, si es producida por falta de actividad, el objetivo será estimularla. En todo caso, y después de la evaluación inicial, a la vez que se produce la intervención se hará evaluación continua del caso a través de autorregistros de actividad, ideas y creencias así como de experimentos conductuales. Los objetivos se van planteando así mismo a medida que se avanza en el tratamiento

3. RETEST Y CONTROL

A medida que avanza la terapia y se van consiguiendo los diferentes objetivos, se procederá a efectuar medidas de control para operativizar y hacer visibles, de un modo empírico, los cambios.

3. FINALIZACIÓN DEL PROGRAMA

Una vez que la persona haya conseguido sus objetivos, se dará por finalizado el programa. A partir de este momento, se harán citas periódicas que se alargarán en el tiempo. Dichas citas de control serán mensuales, trimestrales y anuales, no siendo necesario acudir a consulta.

 

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